sábado, 5 de agosto de 2017

COSAS DEL ALMA...


En el amor, siempre encuentras ese miedo que a veces, dudas si es real o son cosas del alma. Esa eterna incomprendida que casi nadie sabe situarla apuntando con su dedo al lugar donde se encuentra, pero el alma, es algo mucho más importante que el lugar donde se encuentre, ya que lo que realmente importa, es que esté plena y rebosante por el amor que reciba, pues hay mucho amor sin alma, pero jamás vivirá el alma, sin ser alimentada por el verdadero amor. ¡Son cosas del Alma!

Ana M.

viernes, 18 de noviembre de 2016

El Mito de Eros (Cupido o Amor romanos)


 

Eros es el dios del amor. En un principio se consideraba nacido a la par de Gea y del Caos. También se piensa que nació del Huevo Original engendrado por la Noche, cuyas dos mitades al romperse formaron el cielo y la tierra respectivamente.
Otras versiones que insistían en verlo como un dios menor, y que le quitaban el simbolismo de cohesión interna del cosmos, apuntaban que Eros era un genio intermediario entre los hombres y los dioses, y que había nacido de Poros (el Recurso) y Penía (la Pobreza). Se caracteriza por ser una fuerza inquieta e insatisfecha.
La tradición más aceptada y difundida establecía que era hijo de Afrodita (diosa del amor) y de Hermes (mensajero de los dioses). Gracias a los poetas clásicas Eros adqurió su fisonomía más conocida que es la de un niño alado, que se divierte llevando el desasosiego a los corazones.
Sin embargo, se ha descubierto que hay diversas genealogías para este dios. A veces se le tiene por hijo de Hermes y Artemisa, o bien de distintas Afroditas. Así habría un Amor, hijo de Hermes y Afrodita Urania, Anteros -amor contrario o recíproco- hijo de Ares (dios de la Guerra) y Afrodita (hija de Zeus y Dione). Otro sería hijo de Hermes y Artemisa (hija de Zeus y Perséfone) y es este el que se identifica más con el tradicional niño alado.
Puede ser según ciertas representaciones que los inflame con la llama del amor, o que los hiera con las flechas. Pero por más ingenua que sea su apariencia, se adivina en el fondo al dios poderoso y grande. Su madre le tiene muchas consideraciones y cierto temor.
Una de las historias más conocidas y además muy romántica donde interviene Eros, es en la que se enamora de la mortal Psique, y de cómo pierde a su amada y luego la recupera, casándose con ella.
En ocasiones, se le llama Amor o Amores, y su versión latina es conocida como Cupido.

martes, 27 de septiembre de 2016

LA HIJA DE JESÚS. EL BEBÉ DE "LA ÚLTIMA CENA" DEL EXTRAORDINARIO LEONARDO DA VINCI...


No han parado de surgir las teorías y conjeturas acerca de los mensajes ocultos que pudiera haber querido transmitir Leonardo Da Vinci a través de todas sus obras. Sin embargo, existe una en particular, una que se dice que es una de sus mayores y mejores obras de arte, que contiene gran cantidad de significantes mensajes ocultos. Esta famosa pintura es conocida como “La Última Cena”, y se encuentra plasmada en la pared sobre la que utilizó este gran maestre del Renacimiento, para expresar tanto su arte como sus secretos.


Se encuentra ubicada en el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie en Milán (Italia). Con un tamaño de poco más de 40 metros cuadrados, incontables expertos e historiadores la consideran como una de las mejores obras pictóricas de todos los tiempos. Los apóstoles se encuentran en grupos de tres, dejando a Jesús en el centro. Bartolomé, Santiago el Menor y Andrés, Judas Iscariote con pelo negro y barba blanca, Simón, Pedro y Juan, el único sin barba. Luego Tomás, Santiago el Mayor y Felipe, sin barba. Mateo, Judas Tadeo y Simón el Zelote, como los últimos tres.
Pero, ¿qué oculta esta obra de arte? ¿Es sólo una pintura? ¿Tiene un gran contenido simbólico? Y si supuestamente este contenido oculto se corresponde a una verdad histórica, ¿por qué Leonardo no quiso transmitirlo de manera explícita en su obra, ocultándolo dentro de sus mismos personajes? Ahora surge otra pregunta: ¿Por qué Jesús se encuentra casi en solitario, en el centro de la obra? La respuesta debería ser “para dejar lugar a quienes debieron “acomodarse a su lado” cuando se desvelara lo oculto.



Si miramos de izquierda a derecha, el tercer apóstol, Andrés, se ve sorprendido por algo, mirando directamente hacia lo que sería el hombro derecho del quinto apóstol, Judas, quien este a su vez mira hacia el “sexto apóstol sin barba”, que en teoría debería corresponderse a la figura de Juan. Jesús se encuentra mirando en dirección a algo que “no está”, pero que se podría encontrar entre sus manos, delante de él. Luego, el apóstol Santiago, de verde, con expresión de asombro, extendiendo sus brazos a cada lado de su cuerpo, dirigiendo la mirada al centro de la mesa.


 Luego, el apóstol Tomás, mirando a Jesús, alzando el dedo índice, como diciéndole “Eres el único, el primero...el Alfa”, a la vez que Jesús forma con su cuerpo una “A” clara. El dedo índice apuntando al techo junto con el dedo pulgar y el puño cerrado de Tomás, forman una clara letra “L”, lo que podría ser una alusión o recordatorio, de parte de Leonardo, de que este apóstol fue el que introdujo su dedo índice en la herida de “Lanza” que un soldado le propinó a Jesús, así como también podría indicar la “L” de Leonardo, el pintor.


El siguiente apóstol, Felipe, al igual que Jesús y Santiago, mira fijamente al centro de la mesa, justo enfrente del Mesías, por lo que parece ser que el centro de la mesa es importante, aunque por ahora no se pueda ver nada. Si llegamos al último grupo de apóstoles, Mateo, Judas Tadeo y Simón el Zelote, vemos que hablan entre ellos, pero Mateo y Simón apuntan con sus manos en dirección al mismo centro de la mesas, entre los brazos de Jesús, y si bien estos dos apóstoles no están dirigiendo sus miradas, sí aparentan estar hablando sobre ello y dirigiendo sus manos al centro de La Última Cena.


No hay que olvidar al último grupo de apóstoles, en concreto Judas Tadeo, del que algunos dicen que es el propio autorretrato de Da Vinci, con su mano derecha abierta y delante de su hombro, y su mano izquierda abierta y apoyada sobre la mesa. ¿Qué querrá decir este supuesto Leonardo, con estas posiciones de sus manos? ¿Podría ser un mensaje oculto? ¿Quizás hay que encontrar algo en el hombro de alguien, y que se encuentra apoyado sobre la mesa? Aquí es cuando surgen las teorías sobre el bebé de La Última Cena.


 Si observamos el hombro derecho de Judas, de celeste y verde, podremos notar, que en conjunto con su brazo y antebrazo, hay una clara figura de un bebé, con su cabeza mirando hacia el tercer apóstol, siempre en el mismo orden, quien también lo mira y se sorprende levantando sus dos manos. El supuesto bebé se encuentra como apoyado sobre el pecho de Judas. Como la mayoría de los apóstoles, incluido Jesús, miran hacia el centro de la mesa, justo delante de él, se ubica al “bebé” entre los brazos de Jesús, su padre. ¿Y la madre? Si observamos a Juan, no tiene la fisonomía de un hombre, por lo que se supone que Da Vinci dibujó a una pelirroja María Magdalena, esposa de Jesús, y madre del bebé, quien sería el Santo Grial o linaje de ese matrimonio.


 Habría que recolocar a María Magdalena al lado de su esposo, Jesús. Como verán en la siguiente imagen, los tres, Jesús, María Magdalena y su hijo, se unen perfectamente por medio del mismo color celeste de sus vestiduras. María Magdalena se ajusta perfectamente entre Jesús y los demás apóstoles de la derecha, sin olvidar que ella también mira a sus hijo. Los tres, unidos por el mismo color, también se puede observar que los lados opuestos de los padres son del mismo color rojo. Una simetría perfecta.

 

Si volvemos a la original, podremos ver que entre la figura de Jesús y la que sería María Magdalena, ambos conforman una gran letra M (2 líneas azules y 2 en rojo), com que Leonardo quería decirle al mundo, y de manera oculta, que en realidad se trataba de María Magdalena. SI jugamos con la geometría, se puede ver que, partiendo los dos panes laterales, sobre la mesa, formamos una segunda letra “M” (en rojo), así que si se juntan ambas letras, formarían las iniciales de María Magdalena, y en ambos lados de la segunda “M” se forman dos triángulos rectángulos (azul y verde), que al juntarlos conforman uno solo, como formando una triada perfecta, Jesús, María Magdalena y el hijo, el Santo Grial.

 

Por último, el Apóstol Simón Pedro, que tiene su cabeza entre Judas y María Magdalena, desliza su mano izquierda por debajo del mentón del supuesto Apóstol Juan, que se considera como María Magdalena. Ahí parece mostrar la altura a la que se encuentra el bebé, cuando se reacomoda junto a sus padres en el centro de la pintura. Así nos daremos cuenta de que Simón Pedro no está marcando la altura del bebé con su mano, la cual queda en perfecta posición con la cabeza del mencionado Santo Grial o bebé.

 

Además, ¿qué es lo que le estará diciendo Simón Pedro, el cual esconde un cuchillo en su mano derecha y por detrás de él mismo, a la supuesta María Magdalena? Como pueden observar, solo se trata de observar las imágenes limpias, tal cual las pintó Leonardo Da Vinci, y también las demás reacomodadas y resaltando las miradas y posibles ademanes de los apóstoles. ¿Estaría Da Vinci tratando de mostrarle algo a todo el mundo de manera que la iglesia no pudiera detectarlo para no meterlo en problemas?


Fuente: erminauta.com