lunes, 25 de enero de 2016

LA ABEJA CASTIGADA



Después de que Dios concluyera la creación de los animales y de decidir cual sería el lugar de cada uno en la tierra, aún quiso regalarles un último don y convocándoles a Su Presencia, les dijo:

-Os he dado las cualidades y la figura que tenéis, según me ha parecido que seria bueno para la vida que habréis de llevar de ahora en adelante pero quiero concederos una gracia a cada uno. Pedidme aquello que deseéis tener y os lo daré.

Aquellas palabras llenaron de alegría a los animales y todos pidieron alguna cosa. El león quiso tener la melena más espesa, el conejo unas orejas grandes y móviles, el oso pidió que le permitiera dormir todo el invierno, el perro que le concediera ser amigo del hombre, la jirafa quiso ser muy alta y el canario cantar exquisitamente. Y a todos complació el Señor pero cuando ya iba a retirarse creyendo que ningún animal quedaba sin satisfacer, la abeja zumbó, enfadada:

-Señor, aún falto yo.

-¿Y que es lo que deseas, abeja?. Te he dotado de ojos maravillosos, capaces de ver todos los colores, puedes volar, entenderte con tus compañeras y fabricar una miel dulcísima; pero si crees que te falta algo, te lo concederé.

-Lo que yo quiero es que los hombres no puedan recoger el fruto de mi trabajo. No quiero que me quiten la miel. Deseo que me dotéis de un arma para herir al que quiera robarme.

-Abeja, la miel será suficiente para todos. Te sobrará para compartirla.

-Señor, vos habéis dicho que nos concederíais una gracia y yo deseo un arma para defender mi miel.

-Así será -dijo el Señor -. Tendrás un aguijón para proteger tu miel, pero en castigo a la mala voluntad que has demostrado, cuando lo claves en un ser vivo, morirás.


Y eso es lo que sucede desde entonces.

viernes, 8 de enero de 2016

LA RANA SORDA


Un grupo de ranas iban atravesando un bosque y dos de ellas cayeron en un hoyo muy profundo. El resto de las ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron que éste era muy profundo y que las dos ranas por más que saltaban no alcanzaban la orilla se empezaron a escuchar rumores y de pronto se iniciaron los gritos y les decían a las dos ranas que se dieran por muertas.

Las dos ranas ignoraron los comentarios y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo. Las demás ranas siguieron gritándoles que se detuvieran, que se dieran por muertas. Finalmente, una de las ranas empezó a escuchar los gritos de las otras ranas y se dio por vencida. Se dejó caer al suelo y murió.

La otra rana continuó saltando tan fuerte como pudo. Nuevamente el grupo de ranas le gritaron que ya no sufriera intentando salir y que mejor se dejara morir. La rana saltaba más y más fuerte, y más fuerte... hasta que finalmente logró salir. Ella pensaba que sus compañeras estaban animándola todo el tiempo y les agradeció el apoyo... Esta rana era sorda y no le era posible escuchar los gritos de las demás.

Moraleja:

Una palabra de aliento a alguien que está pasando por un mal momento puede reanimarlo y ayudarlo a salir adelante... Una palabra destructiva a alguien que está pasando por un mal momento puede ser lo único que necesite para matarlo.

(Fábula Oriental)


UN PASEO POR EL CAMPO... PARA DESPEJAR CUERPO Y MENTE DESPUÉS DE ESTAS FIESTAS NAVIDEÑAS.