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martes, 28 de abril de 2020

LA VIDA


Qué bonita palabra la “vida”, si, lo es… pero mucho más bonita es sentirla, en todos sus aspectos fundamentales. Hay tantas cosas que dan vida, que pararte en una de ellas no tendría sentido. La vida es salud, es tener un recién nacido en tus brazos, es disfrutar de la naturaleza, de tu trabajo y del amor a esas personas de tu día a día. Es mirarte al espejo y poder ver ese brillo en tus ojos que solo tú posees. Por eso corre, salta, baila y deja que el viento te despeine… que acaricie tus sentidos, que te cuente cosas al oído… escúchale, está ahí, contigo, revelándote mil y un secretos para conseguir la felicidad. Vive y deja vivir… ese es el lema del respeto, de la comprensión, de la empatía… de la sabiduría. Por eso mira de frente y hacia delante… despéinate siempre que puedas, pues esto te dará libertad…. LIBERTAD DE VIDA.

Ana Mavi M.F.

jueves, 10 de octubre de 2019

EL LOBO Y LA BRUJA



El lobo, cansado de ser el malo del cuento, harto de ser visto como el villano de la historia, se fue a recorrer nuevos senderos, donde nadie lo conociera, donde nadie tuviese prejuicios hacia él, quería ser capaz de comenzar una nueva historia donde él no fuese el odiado, donde nadie fuese odiado.

Después de mucho caminar, después de pasar mucho tiempo en soledad, entonces la encontró a ella, sentada sobre una roca en el camino, con sus manos cubriendo su rostro, su vestido negro, hermoso pero no tan llamativo, su cabello enmarañado, con una belleza nada común, sus zapatos, también negros, algo polvorientos por tanto caminar.

Él le preguntó:
- Hola, ¿qué haces acá tan sola?
Y ella, sorprendida, le dijo:
- Estoy acá tratando de alejarme de la maldad de los demás, que solo ven tu exterior y te juzgan por tu apariencia sin siquiera intentar descubrir ni conocer nada más de ti, alejarme de aquellos seres que dicen ser buenos pero actúan contrariamente a sus palabras, seres llenos de hipocresía y faltos de compasión.

El lobo la miró, sabiendo claramente a qué se refería, se acercó un poco sabiendo que no sería rechazado por lo que es, deseoso de compañía y sintiendo la necesidad de dar compañía.
- ¿Quieres compañía?, ¿me permites acompañarte un rato?
Ella, enjugando sus lágrimas y dejando ver sus hermosos ojos, lo miró y le dijo:
- Claro que puedes, para mí sería un placer, solo te pido que me acompañes, no por lástima, sino por que nace de tu corazón, quiero sentirme amada por lo que soy sin que me señalen ni sigan estereotipos de bondad que terminan siendo crueles y, por ende, mucho más malvados.
- Me quedo porque quiero, porque, cómo tú, soy un incomprendido y porque, en mi corazón, siento que podemos derribar barreras y ser felices juntos.

Ella río mientras él, se acurrucada a sus pies.
- Eres muy tierno, por lo visto tu apariencia es solo una coraza, una pétrea coraza, pero en tu interior eres blando y llevas dulzura, eso lo puedo sentir.
Él la miró con una mirada que desprendía amor.
- Entonces me quedaré a tu lado hasta que la luna deje de ser motivo de poemas y las estrellas no se asomen más en el cielo nocturno.
- Siéntate cerca de mí, no a mis pies sino a mi lado - dijo ella mientras acariciaba su cabeza.
- No puedo rechazar tu invitación, aunque quisiera, hay algo en ti que me hechiza, creo que son tus ojos profundos o tu voz que suena a poesía.

Ella se sonrojó, pero él apenas lo notó, ella estaba oculta bajo su capucha y la luna apenas dejaba ver algo de su rostro que en verdad era hermoso, no la hermosura que puedas encontrar en la mayoría, era la hermosura que le daban esos ojos tan expresivos, esa sonrisa tan elocuente, sin nada de maquillaje, ella resplandecía de belleza.
- ¿Sabías que las estrellas más brillantes no son siempre las más cercanas? - preguntó ella - a veces simplemente las más lejanas brillan con tanto fulgor que se dejan ver desde la lejanía.
- Pues así pasa con todo, hay seres que brillan tanto que no pueden ocultar su belleza aunque quieran - lo dijo mientras colocaba su cabeza en su regazo.
- No me conoces por completo, no puedes saber cómo soy.
- Ya conozco lo suficiente de ti como para saber que eres alguien especial.

Ambos miraron al vacío, como buscando las palabras correctas para continuar la conversación pero ya estaban tan conectados que no necesitaron más palabras por un buen rato, ambos se perdieron en sus pensamientos que se entrelazaban.
- Siempre he sido temido - dijo él, rompiendo el silencio - mis fauces, mis garras y mi apariencia en general, hacen huir a cualquiera y me hacen ser odiado.
- Algo parecido pasa conmigo, la apariencia es lo que más le importa a la mayoría, parece ser que una mujer siempre debe vestir con tonos pasteles para ser buena.
- Adoro tu apariencia, lo común no es lo mío, y puedo ver que eres una hermosa mujer, no me refiero meramente al exterior.
- Pero insisto, no me conoces por completo, has de conocer mis locuras, mi lado más endiablado y no tan bello.
- Eso no hace falta, somos seres muy parecidos, te conozco porque me conozco, te amo porque me amo, miro a tus ojos y puedo perderme en ellos, tienen un brillo que no he visto jamás, me puedo quedar a vivir en tu sonrisa por siempre.

Desde entonces un nuevo cuento fue escrito, sin estereotipos ni prejuicios, en el cual importa más el interior que el exterior, un verdadero cuento de amor.
Y cuentan que desde entonces, en noches de luna llena, ella se convierte en loba para recorrer el bosque junto a él y amarse por completo, pero en otras noches, ella, siendo una bruja, prepara algún brebaje para que él pueda sacarse la piel de lobo y vestirse de hombre, no de un príncipe azul montado sobre un brioso corcel blanco, sino de un plebeyo común, con ojos brillantes como estrellas, con fuertes brazos para poder cargarla a ella hasta su lecho de amor, porque...
¿quién dijo que los villanos no saben amar?

Autor desconocido.




sábado, 23 de septiembre de 2017

QUIERO SER....


Es hora de mirar un poco más allá, de escarbar en mi interior para encontrarme a mí misma. 

De explorar esos valles y fronteras que abarcan un mundo de ilusiones, incluso de miedos por superar. 

Quiero buscar esa moneda perdida que resulta que tiene más valor del que se le otorga. Que no es moneda de cambio. 

Quiero alzar mis manos al cielo y tocar lo que considero mío, lo que se me arrebató sin aviso, sin permiso… lo que me dio la vida. 

Deseo nadar en océanos de aventuras, de locuras, que me hagan conocer mi propia naturaleza, mi propio yo. 

Soy hija de un arcoíris que quiere brillar en la inmensidad de esos colores de hermosa intensidad. 

Buscar esos horizontes lejanos y perderme en mi realidad, con mi soledad y ver mi verdad. 

Tengo el valor y la entrega, la lucha y la valentía, tengo ganas de seguir aquí… de ser yo misma… de vivir. 

Quiero conquistar mi alma, que tiene la fuerza de un volcán y destruir todas las barreras que se interpongan en mi camino. 

Anhelo un atardecer que haga despertar mis sueños y estremezca mis sentidos. 

Quiero ser yo… sin más.

Ana Mavi MF

martes, 21 de enero de 2014

AMAR A UN SER HUMANO...

Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la vida el prodigio de su existencia y sentir su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.
 
Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de su abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerlo sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es desvelar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.
 
Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.
 
Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión humilde del Hombre, como una manifestación humilde y palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada “ser humano”, de la cuál tú formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto sus facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo, aunque sea la más humilde de todas las notas musicales.

© Autor: Desconocido
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jueves, 2 de enero de 2014

EL SILENCIO DEL ALMA


En el silencio de tu alma se esconden los más bellos secretos de tu corazón.

El silencio no es la ausencia de sonidos, es un estado tranquilo en el que puedes oír lo que se mueve en tu interior con mayor claridad.

En silencio se descubren maravillosas conversaciones que la palabra sería incapaz de pronunciar.

En el trabajo callado y tranquilo los dones de las personas se hacen visibles.

La palabra, cuando es clara y sincera, nos acerca a los demás, nos ayuda a darnos a conocer, nos muestra lo que los demás piensan y viven… el silencio es el mayor grado de comunicación que podemos conseguir con un ser humano.

Ábreme el cofre sagrado de tu silencio, comparte conmigo desde lo que eres, desde lo que vives, desde lo que lloras y desde donde te alegras… sin palabras.

Entraré de puntillas, sin hacer ruido, para no romper la hermosura que me ofreces a través de tu silencio...


El silencio es el mayor grado de comunicación.

Autor: Desconocido

miércoles, 24 de abril de 2013

HE APRENDIDO...

Que la vida es como un rollo de papel, mientras más se acerca a su final, más rápido se va.
El dinero no te da categoría.
Son las cosas pequeñas y cotidianas las que hacen la vida tan espectacular.
Muy dentro de cada persona hay alguien que desea ser apreciado y amado.
Dios no lo hizo todo en un día. ¿Qué me hace pensar que yo si puedo?
El ignorar las cosas, no las cambia.
Cuando quieres desquitarte de alguien, sólo permites que ese alguien continúe hiriéndote.
Es el amor y no el tiempo, lo que cura las heridas.
La mejor manera que existe de crecer, es rodearse de personas inteligentes.
Cualquier persona que conozcas, merece ser saludada con una sonrisa.
No hay nada más dulce que dormir con tus hijos y sentir su respiración en tus mejillas.
Nadie es perfecto hasta que te enamoras de él.
La vida es dura, pero yo lo soy más.
Las oportunidades nunca se pierden, las que tú desperdicies, alguien las encontrará.
Si albergas amargura, la felicidad buscará otro sitio para albergarse.
Me hubiera gustado decirle a mi mamá que la amo, una vez más, antes de que muriera.
Uno debe mantener sus palabras suaves y tiernas, porque el día de mañana tendrá que comérselas.
Una sonrisa es la forma más barata de mejorar tu apariencia.
No puedo escoger cómo me siento, pero sí como actuar al respecto.
Cuando un bebé recién nacido te agarra un dedo con su mano, te ha agarrado para toda la vida.
Todos quieren vivir en la cima de la montaña, pero toda la felicidad y crecimiento ocurren mientras estás escalándola.
Sólo debes aconsejar en dos circunstancias, cuando te lo pidan y cuando la vida de alguien corra peligro.
Mientras menos tiempo tengo para trabajar, más cosas hago.

martes, 12 de marzo de 2013

RECUERDA QUE...

Hay tristezas que son como el cauce de los ríos, se deslizan suaves y bajan por tu vida sin detenerse ante los obstáculos, para luego desembocar en las playas de tu futura alegría.

Cuando notas que tu mirada pierde el brillo como el atardecer, recuerda que al llegar la mañana, el sol hará que tu hoy sea el inicio de algo totalmente nuevo. Espera el mañana con la cabeza bien erguida.

Continúa simpatizando con la vida aún cuando el sol no brille.

Todos los sinsabores que pudiste percibir en la vida, tienen como finalidad que recuerdes que aún te queda el sentido del gusto para diferenciar lo bueno de lo malo.

Sólo se vive un día a la vez, por eso, por mucha prisa que tengas tendrás que esperar 24 horas para ver el mañana.

¡¡Cuánto amor hay en el cielo para ti!!

La vida es un lujo, es el gusto de lo exquisito por mantener un pie frente al otro. Sí, la vida es un lujo; lujo para amar, para respirar, para soñar y para ser feliz. Por eso no te la guardes sólo para ti, gástala como si fueras millonario.

Que tu sonrisa sea parecida a la de los niños cuando se saben amados, y que logres ver en este día que naciste para recibir una caricia en cada uno de tus latidos, que te des el gusto de perfumar tu boca con palabras llenas del aroma de tu interior, y que la paz que rodea el paternal corazón de Dios sea la que te mantenga saturado de tranquilidad en este tu único día que te corresponde vivir hoy.

“Estar vivo es uno de los regalos más hermosos que podrás mantener tanto en tu espíritu como en tu alma. Por eso, manifiesta tu viveza en todo lo que haces, ríe como si fuera la última vez, sueña como los niños y haz de ti un ser que vive para hacer feliz a los demás”

sábado, 2 de febrero de 2013

GOTITAS DE AMOR

Un gran incendio se desató en un bosque de bambú. Las llamas alcanzaban grandes alturas. Un pequeño picaflor fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, agitándolas con la intención de apagar el fuego. Incesantemente iba y venía con sus alas cargadas de agua. Los otros animales observaban sorprendidos la actitud de la pequeña ave y le preguntaron:
- Oye, ¿por qué estás haciendo eso? ¿Cómo es posible? ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedes apagar un incendio de tales dimensiones? ¡Jamás lo podrás lograr!
El picaflor con una gran ternura respondió: El bosque me ha dado todo, tengo un inmenso amor por él. Yo nací en este bosque que me ha enseñado el valor que tiene la naturaleza. Este bosque me ha dado todo lo que soy y tengo. Este bosque es mi origen y mi hogar, por eso y aunque no lo pueda apagar, si es necesario voy a dejar mi vida lanzando gotitas de agua, llenas de amor.
Los otros animales entendieron el mensaje del picaflor y entre todos le ayudaron a apagar el incendio.
Cada gotita de agua puede apaciguar un incendio. Cada acción que con amor y entusiasmo emprendemos, se reflejará en un mañana mejor.

“No subestimes las gotas, porque millones de ellas forman un océano. Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado”

sábado, 29 de diciembre de 2012

ACUERDATE DE MI

Gustavo regresaba a su casa en su automóvil. Era un día frío, gris y lluvioso y de pronto vio a una señora anciana con su auto al lado de la carretera. Inmediatamente se dio cuenta de que la anciana necesitaba ayuda.

Estacionó su viejo Pontiac delante del Mercedes de la anciana y se acercó tosiendo. A medida que se acercaba era más evidente que la señora tenía problemas.

Desde el punto de vista de la anciana, el hombre que se aproximaba no tenía muy buen aspecto, tal vez podría tratarse de un delincuente, pero en su situación, no tenía demasiadas opciones. Había estado allí por más de una hora y nadie se había detenido para ayudarla, así que, no había nada que hacer, estaba a su merced.
El hombre parecía muy humilde y hambriento y aunque aparentaba calma, Gustavo pudo percibir en la anciana cierto temor y preocupación. Así que tomo la iniciativa y dijo: Si me lo permite puedo ayudarla, señora entre en su vehículo y así estará protegida de la lluvia. Mi nombre es Gustavo, añadió, y gracias a Dios sólo se trata de un neumático desinflado. Voy a repararlo en poco minutos.

Y así Gustavo empezó a trabajar. Estaba apretando las últimas tuercas, cuando la señora bajó la ventanilla y comenzó a conversar con él. Le contó de donde venía; que tan sólo estaba de paso por allí y que no sabía cómo agradecerle.

Gustavo sonreía mientras cerraba el baúl del coche y guardaba las herramientas.

Al ver que ya había terminado, la anciana le preguntó cuánto le debía, pensando que cualquier suma sería correcta dadas las circunstancias, y que quizás hubieran pasado cosas terribles de no haber contado con su gentileza. 

Él no lo consideraba un trabajo, ayudar a alguien en necesidad era la mejor forma de pagar por las veces lo habían ayudado cuando se encontraba en situaciones similares. Gustavo estaba acostumbrado a vivir así. Le dijo a la anciana que si quería pagarle, la mejor forma de hacerlo sería que la próxima vez que viera a alguien en necesidad y estuviera a su alcance el poder asistirla, lo hiciera de manera desinteresada y se despidió.

Había sido un día frío, pero sentía calor en su corazón, reconfortado y feliz por haber ayudado a su prójimo. Subió a su coche y siguió su camino.

Unos kilómetros mas adelante la señora divisó una pequeña cafetería. Pensó que sería muy bueno quitarse el frío con una taza de café caliente antes de continuar el último tramo de su viaje. Se trataba de un pequeño y viejo local, en el que había una vieja registradora muy parecida a las que conocía de su juventud.

Una cortés camarera se le acercó y le extendió una toalla para que se secara el cabello, mojado por la lluvia. Tenía un rostro agradable con una hermosa sonrisa, a pesar de las muchas horas de trabajo.

La anciana notó que la camarera estaba embarazada, más o menos de unos ocho meses, pero que su situación no le hacía cambiar su simpática actitud. Pensó en cómo, gente que tiene tan poco, puede ser tan generosa con los extraños, y entonces se acordó de Gustavo.

Al terminar su café, pidió a la camarera la cuenta y pagó con un billete de cien euros. Cuando la joven regresó con el cambio constató que la señora se había ido. Intentó alcanzarla, pero al correr hacia la puerta vio en la mesa un trozo de papel escrito, cuando lo tomó se dio cuenta de que era una nota y cuatro billetes de cien euros.

Al leer la nota, sus ojos se llenaron de lágrimas: Esto es un regalo para ti, hace muchos años estuve en tu misma situación. Hoy alguien me ayudó como ahora lo estoy haciendo por ti. Si quieres pagarme, esto es lo que puedes hacer: No dejes de ayudar y ser de bendición para otros con amor y desinteresadamente.

Esa noche, ya en su casa, mientras la camarera entraba sigilosamente en su cama, para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano, pensó en lo que la anciana había hecho con ella. ¿Cómo sabría ella las necesidades que tenía con su esposo?, los problemas económicos que estaban pasando, y más ahora con la llegada del bebé...

Era consciente de cuán preocupado estaba su esposo por todo esto. Acercándose suavemente hacia él, para no despertarlo, mientras lo besaba tiernamente, le susurró al oído: Todo va a estar bien... te amo Gustavo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

PEQUEÑOS DETALLES


Un estudiante de pintura, había terminado su primer cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante unos minutos. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles, con gran destreza dio unos cuantos trazos y cuando el maestro devolvió la pintura al alumno, este notó que el cuadro había cambiado notablemente.
El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia le dijo al maestro: ¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?  Es que en esos pequeños detalles está el arte, contestó el maestro.
Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles. Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un niño, son pequeños detalles que si los guardamos en nuestro corazón, pueden hacer diferente nuestra existencia.
Todas nuestras relaciones, de familia o amistad, se basan en detalles. Nadie espera que nades en un mar infectado de tiburones, aunque sí esperan que le llames el día de su cumpleaños.
Nadie te pedirá que escales el Monte Everest para probar tu destreza, pero sí que lo visites durante unos minutos cuando sabes que está enfermo.
Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien. Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchos pequeños detalles.
Se piensa a veces que la felicidad es como la lotería, un suceso milagroso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha, pero en realidad la felicidad se basa en pequeños detalles que sazonan día a día nuestra existencia.
Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza. No desestimes jamás el poder de las pequeñas cosas: una flor, una carta, una palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta. Pueden parecerte poca cosa, pero en los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación.
La flor se marchitará, las palabras quizá no sean importantes en un primer momento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió.
¿Qué esperas entonces? Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono. Hazlo ahora, mientras tengas la oportunidad. No lo dejes para después.

“El verdadero valor está en aquellas cosas que se hicieron y no las que quedaron en buenas intenciones”

martes, 4 de diciembre de 2012

CLARO DE LUNA


¿Quién de nosotros no ha experimentado nunca dolor, confusión, angustia...?
¿Quién no ha pensado en algún momento de la vida en abandonar y tirar la toalla?
¿Quién no se ha sentido sólo en algún momento de la vida, y ha tenido la sensación de haber perdido toda esperanza?

Nadie, ni las personas famosas e importantes, están libres de pasar por momentos de soledad y de profunda tristeza.
Eso fue lo que le ocurrió a uno de los más reconocidos compositores de todos los tiempos, Ludwig Van Beethoven.

Un día Beethoven se sintió triste y deprimido, parecía que su vida no tuviera sentido.
Acababa de fallecer el príncipe de Alemania, que llegó a ser como un padre para él y eso le entristeció hasta la depresión.

El joven compositor había padecido durante toda su infancia y adolescencia de una gran carencia afectiva.
Su padre era alcohólico y le maltrató física y psicológicamente hasta que falleció tirado en un callejón. 
Su madre había fallecido muy joven.
Su hermano mayor nunca le ayudó en nada, y por si fuera poco Beethoven empeoró de su enfermedad dramáticamente y los síntomas de sordera, comenzaban a perturbarlo y le empujaban hacia la irritación, la ira y la agresividad.
Solamente podía oír usando una especie de trompetilla acústica que se colocaba en el oído, siempre llevaba consigo un papel o un cuaderno, para que las personas escribiesen sus ideas y así poder comunicarse.

Viendo que nadie lo entendía, ni lo ayudaba, Beethoven se encerró en sí mismo y se aisló ganándose por ese motivo una fama de arisco y solitario.
Fue por todas estas razones, que el compositor cayó en una profunda depresión y llegó a escribir un testamento, donde entre otras cosas decía que se iba a suicidar.

En el peor momento de su vida, donde las terribles circunstancias que le rodeaban parecían eternas, Dios le trajo consuelo a través de una joven ciega, que vivía en la misma pensión, con la que conversaba sobre las penurias de la vida y esta le dijo: “Yo lo daría todo por ver una noche de luna llena”

Al oírla, Beethoven se emocionó profundamente y se dio cuenta que él podía ver y poseía  un gran talento musical. De pronto sintió que sus penas y lamentos se transformaban en alegría y ánimo que no era capaz de entender, fue entonces que compuso una de las obras más hermosas y famosas de todos los tiempos, la sonata “Claro de Luna”

Algunos estudiosos de música dicen que las iniciales de las tres notas que se repiten, insistentemente, en el tema principal del 1er. movimiento de la Sonata, en alemán, son las tres sílabas de la palabra “why”  (¿por qué?).
Usando su sensibilidad, Beethoven retrató a través de la melodía, la belleza de una noche bañada por la claridad de la luna, para alguien que no podía ver con los ojos físicos, pero que lo había ayudado a él, a mirar la vida con los ojos del alma.
Todo gracias a aquella muchacha ciega, que le inspiró el deseo de plasmar en notas musicales, una noche de luna...
Años después de haber superado el sufrimiento, llegaría el incomparable "Himno a la Alegría",  la 9ª sinfonía, que corona la misión de este compositor, que por aquel tiempo ya estaba totalmente sordo.

El Himno a la Alegría expresa su gratitud a la vida y a Dios, por no haberse suicidado.”

  


martes, 20 de noviembre de 2012

ARCO IRIS


Todos hemos visto el Arco Iris, pero es posible que nunca hayamos pensado en el significado de sus colores. Las cosas no son por casualidad, ni porque sí.

El ROJO es el color que representa el amor, el romance y la pasión. Es el color de las rosas más hermosas y de la sangre que lleva la vida.

El NARANJA es el color de la abundancia, de la madurez de las frutas, de la cosecha del otoño y de las puestas de sol más hermosas.

El AMARILLO representa la felicidad, el sol y las flores más alegres y brillantes.  
           
El VERDE es el color de la naturaleza, de la hierba, de los árboles, de los campos y del bosque. El verde representa la esperanza.

El AZUL es el color de la vida, del cielo, representa el aire que respiramos, y el agua que cubre la tierra.

El INDIGO es el color de la noche y de los sueños.

El VIOLETA representa la paz y la tranquilidad, es también el color de los tenues rayos del sol al amanecer.

La vida está llena de colores, pero si tú deseas disfrutar de un Arco Iris, tendrás que aprender a tolerar la lluvia...

El Arco Iris solo será visible despues de la tormenta, y siempre que estemos expuestos a la luz del sol. De la misma manera, sin la luz de Dios alumbrando nuestra vida, despues de la tormenta sólo experimentaremos miedo, dolor, desconfianza...

"Así que abre tu mente y tu corazón a Su Luz y aunque experimentes dificultades, problemas y tormentas, podrás saber que Él sigue interesado en ti, que no te olvida y que te ama incondicionalmente; cuando en el horizonte de tu corazón puedas ver Su Arco Iris".

jueves, 15 de noviembre de 2012

CARTA DE UN NIÑO A SU PADRE


Querido Papá:

Mis manos son pequeñas, por favor no esperes perfección cuando tiendo la cama, hago un dibujo o lanzo la pelota. Mis piernas son pequeñas, por favor, camina más lento para que pueda ir junto a ti.

Mis ojos no han visto el mundo como tú lo ves, por favor, déjame explorarlo, no me limites innecesariamente.

El trabajo siempre estará allí, pero yo seré pequeño sólo por un corto tiempo, por favor ten paciencia para explicarme las cosas maravillosas de este mundo y hazlo con alegría.

Mis sentimientos son frágiles, te pido por favor que estés pendiente de mis necesidades, no me regañes todo el día, a ti no te gustaría que lo hicieran contigo. Trátame como a ti te gustaría ser tratado.

Soy un regalo especial de Dios, por favor atesórame como Él quiso que lo hicieras, respetando mis acciones, dándome principios y valores con los cuales vivir, y enseñándome amorosamente.

Necesito tu apoyo y tu entusiasmo, y no tus críticas para crecer. Por favor no seas tan estricto, recuerda: puedes ser crítico con las cosas que hago sin criticarme a mi.

Por favor, dame libertad para tomar mis propias decisiones. Permite que me equivoque para que pueda aprender de mis errores. Así algún día, estaré preparado para tomar las decisiones que la vida requiere de mí.

Por favor, no lo hagas todo tú. Eso me hace sentir que mis esfuerzos no cumplieron con tus expectativas. Yo se que es difícil, pero deja de compararme con mi hermano, yo soy yo.

No temas alejarte de mí por un corto tiempo. Los niños necesitamos vacaciones de los padres, así como los padres necesitan vacaciones de sus hijos.

Dame ejemplos de vida espiritual, para que pueda conocer a Dios, para que en mi futuro, pueda disfrutar y compartir el amor con mi prójimo.

Muchas gracias.

Tu hijo.

"Debemos tener nuestros oídos muy alerta cuando nos habla un niño ya que muchas veces escucharemos cosas que jamás en nuestra vida hayamos oído. Esto es producto no de sus conocimientos, sino de que Dios está hablándote a través de ellos".

sábado, 10 de noviembre de 2012

LA MARIPOSA AZUL


Había un hombre que vivía con sus dos hijas. Las niñas eran curiosas e inteligentes y siempre hacían muchas preguntas. A veces el hombre sabía responder pero, otras veces, no tenía ni idea de la respuesta. Como pretendía ofrecerles la mejor educación, mandó a las niñas de vacaciones a casa de un sabio que vivía en lo alto de la colina.

El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ningún tipo de duda. Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no pudiera responder.

Así que un día una de ellas capturó una linda mariposa azul con la que pensaba engañar al sabio.
- ¿Qué vas a hacer?, le preguntó su hermana.
- Voy a esconder la mariposa entre mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta. Si él dice que esta muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré. De esta manera, cualquiera que sea su respuesta, ¡será una respuesta equivocada!

Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.
- Tengo aqui una mariposa azul. Dígame maestro, ¿está viva o está muerta?
Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió:
- Depende de ti... ella está en tus manos.

Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro. No debemos culpar a nadie cuando algo falle; somos nosotros los únicos responsables por nuestros errores y malas decisiones.
  
"Como ocurre con la mariposa azul, nosotros podemos elegir entre la vida y la muerte"
  
Tú decides...