sábado, 29 de diciembre de 2012

ACUERDATE DE MI

Gustavo regresaba a su casa en su automóvil. Era un día frío, gris y lluvioso y de pronto vio a una señora anciana con su auto al lado de la carretera. Inmediatamente se dio cuenta de que la anciana necesitaba ayuda.

Estacionó su viejo Pontiac delante del Mercedes de la anciana y se acercó tosiendo. A medida que se acercaba era más evidente que la señora tenía problemas.

Desde el punto de vista de la anciana, el hombre que se aproximaba no tenía muy buen aspecto, tal vez podría tratarse de un delincuente, pero en su situación, no tenía demasiadas opciones. Había estado allí por más de una hora y nadie se había detenido para ayudarla, así que, no había nada que hacer, estaba a su merced.
El hombre parecía muy humilde y hambriento y aunque aparentaba calma, Gustavo pudo percibir en la anciana cierto temor y preocupación. Así que tomo la iniciativa y dijo: Si me lo permite puedo ayudarla, señora entre en su vehículo y así estará protegida de la lluvia. Mi nombre es Gustavo, añadió, y gracias a Dios sólo se trata de un neumático desinflado. Voy a repararlo en poco minutos.

Y así Gustavo empezó a trabajar. Estaba apretando las últimas tuercas, cuando la señora bajó la ventanilla y comenzó a conversar con él. Le contó de donde venía; que tan sólo estaba de paso por allí y que no sabía cómo agradecerle.

Gustavo sonreía mientras cerraba el baúl del coche y guardaba las herramientas.

Al ver que ya había terminado, la anciana le preguntó cuánto le debía, pensando que cualquier suma sería correcta dadas las circunstancias, y que quizás hubieran pasado cosas terribles de no haber contado con su gentileza. 

Él no lo consideraba un trabajo, ayudar a alguien en necesidad era la mejor forma de pagar por las veces lo habían ayudado cuando se encontraba en situaciones similares. Gustavo estaba acostumbrado a vivir así. Le dijo a la anciana que si quería pagarle, la mejor forma de hacerlo sería que la próxima vez que viera a alguien en necesidad y estuviera a su alcance el poder asistirla, lo hiciera de manera desinteresada y se despidió.

Había sido un día frío, pero sentía calor en su corazón, reconfortado y feliz por haber ayudado a su prójimo. Subió a su coche y siguió su camino.

Unos kilómetros mas adelante la señora divisó una pequeña cafetería. Pensó que sería muy bueno quitarse el frío con una taza de café caliente antes de continuar el último tramo de su viaje. Se trataba de un pequeño y viejo local, en el que había una vieja registradora muy parecida a las que conocía de su juventud.

Una cortés camarera se le acercó y le extendió una toalla para que se secara el cabello, mojado por la lluvia. Tenía un rostro agradable con una hermosa sonrisa, a pesar de las muchas horas de trabajo.

La anciana notó que la camarera estaba embarazada, más o menos de unos ocho meses, pero que su situación no le hacía cambiar su simpática actitud. Pensó en cómo, gente que tiene tan poco, puede ser tan generosa con los extraños, y entonces se acordó de Gustavo.

Al terminar su café, pidió a la camarera la cuenta y pagó con un billete de cien euros. Cuando la joven regresó con el cambio constató que la señora se había ido. Intentó alcanzarla, pero al correr hacia la puerta vio en la mesa un trozo de papel escrito, cuando lo tomó se dio cuenta de que era una nota y cuatro billetes de cien euros.

Al leer la nota, sus ojos se llenaron de lágrimas: Esto es un regalo para ti, hace muchos años estuve en tu misma situación. Hoy alguien me ayudó como ahora lo estoy haciendo por ti. Si quieres pagarme, esto es lo que puedes hacer: No dejes de ayudar y ser de bendición para otros con amor y desinteresadamente.

Esa noche, ya en su casa, mientras la camarera entraba sigilosamente en su cama, para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano, pensó en lo que la anciana había hecho con ella. ¿Cómo sabría ella las necesidades que tenía con su esposo?, los problemas económicos que estaban pasando, y más ahora con la llegada del bebé...

Era consciente de cuán preocupado estaba su esposo por todo esto. Acercándose suavemente hacia él, para no despertarlo, mientras lo besaba tiernamente, le susurró al oído: Todo va a estar bien... te amo Gustavo.

QUIERO MORIR EN TU VENENO - ALEJANDRO SANZ


viernes, 28 de diciembre de 2012

UNA VERDADERA HISTORIA DE AMOR

Los pasajeros observaban con simpatía a la atractiva joven con  bastón blanco que subía cuidadosamente al bus. Ella pagó al conductor, y usando  sus manos para sentir el puesto de la silla, caminó por el pasillo y encontró el sitio que él le dijo estaba vacío. Luego de estar  sentada,puso su maletín sobre sus piernas y  delicadamente apoyó su bastón sobre uno de sus brazos.
Había transcurrido un año desde que Susana, de treinta y cuatro años, quedó ciega, debido a un mal diagnóstico médico. Ella había quedado sin visión, y fue súbitamente conducida al mundo de la oscuridad, frustración, y enojo. Habiendo sido una vez una mujer muy independiente,  ahora Susana se sentía condenada por este terrible giro de fatalidad,  de llegar a ser impotente, sujeta a la ayuda de quienes estaban a su  alrededor.
- “¿Cómo pudo pasarme esto a mí?” expresaba ella y su corazón denotaba un terrible enojo. Pero no importaba cómo había llorado o suplicado, ella sabía la dolorosa realidad de que su visión jamás sería recuperada.
Ahora lo único que ella tenía, era a su esposo Mark.
Mark era un oficial de la Fuerza Aérea, y amaba a Susana con todo su corazón.
Al principio, cuando ella perdió la visión, él la observaba hundida en la desesperación y comenzó a ayudar a su esposa a ganar fuerzas y confianza. Ella necesitaba llegar a ser independiente otra vez. Su trasfondo militar lo había entrenado bien para lidiar con situaciones delicadas, pero él sabía que ésta era la batalla más difícil que había enfrentado.
Finalmente, Susana se sintió preparada para volver a trabajar, pero ¿cómo podría ella llegar a ese lugar? Ella estaba acostumbrada a tomar el bus, pero ahora se le hacía muy difícil circular por la ciudad ella sola. Mark se ofreció a llevarla al trabajo todos los días, a pesar de que trabajaban en lugares distantes de la ciudad. Al principio, esto confortaba a Susana y llenaba la necesidad de Mark de proteger a su invidente esposa, quien se sentía muy insegura de superar este aspecto.
Pronto, Mark entendió que este método no estaba funcionando; era costoso y extenuante. Susana iba a tener que empezar a tomar nuevamente el bus, se decía para sí. Pero sólo el pensar mencionarle esto a su esposa lo hacía temblar. Ella estaba todavía muy frágil y enojada. ¿Cómo reaccionaría?
Tal como Mark lo predijo, Susana se horrorizó con la idea de tomar el bus nuevamente. “¡Soy ciega!” respondió gritando.
“Cómo se supone que voy a saber dónde estoy?”
“Me siento como si me estuvieras abandonando”.
El corazón de Mark se rompió al oír estas palabras, pero sabía que tenía que hacerlo. Él le prometió a Susana que cada mañana y cada tarde subiría al bus con ella, el tiempo que fuera necesario, hasta que ella lo lograra por sí misma.
Y fue exactamente así como lo hizo.
Por dos semanas, Mark, con su uniforme militar, acompañó a Susana hacia y desde su trabajo cada día. El le enseñó cómo apoyarse en sus otros sentidos, especialmente en el del oído, para saber dónde estaba y cómo adaptarse a su nuevo entorno. Él la ayudó a hacer amistad con el conductor del bus, quien podría observarla, y guardarle un puesto. Él la hacía reír, aún en esos días no muy buenos. Cada mañana, ellos hacían el recorrido juntos, y Mark se regresaba para ir a su oficina.
A pesar de que esta rutina era aún mucho más costosa y extenuante, Mark sabía que sólo era asunto de tiempo para que Susana fuera capaz de tomar el bus por ella misma. Él creía en ella, en la Susana que él estaba acostumbrado a tratar antes de que perdiera la vista, quien no temía ningún reto y quien nunca jamás renunciaba.
Un día, Susana decidió que estaba lista para probar viajar sola. El lunes en la mañana, antes de levantarse, ella colocó sus brazos alrededor de Mark, su esposo, su mejor amigo, y su compañero para tomar el bus temporalmente. Sus ojos se llenaron de lágrimas de gratitud por su lealtad, su paciencia y su amor. Ella le dijo adios y, por primera vez, salieron por diferentes rutas.
Lunes, martes, miércoles, jueves…. Cada día fue perfecto para ella.
Susana nunca se había sentido mejor. ¡Lo estaba haciendo!
Ella estaba haciéndolo todo sola.
El viernes en la mañana, Susana tomó el bus para ir trabajar como de costumbre. Cuando estaba pagando, e iba saliendo del bus,el conductor dijo:
- “Señora, de seguro que la envidio”.
Susana no estaba segura si el conductor se refería o no a ella. Después de todo, ¿quién en este mundo podría envidiar a una mujer ciega, que luchaba por tomar fuerzas para continuar viviendo?
Curiosa, ella le preguntó:
- “¿Por qué dice usted que me envidia?
Él respondió:
- “Debe sentirse muy bien ser cuidada y protegida como lo han hecho con usted”.
Susana no tenía idea de lo que el conductor estaba hablando, y preguntó otra vez:- “Qué quiere decir?”
El conductor respondió:
- Desde la semana pasada, cada mañana, un gentil caballero con uniforme militar ha estado esperando en la esquina vigilándola cuando usted baja del bus.
Él se asegura que usted cruce la calle, y la observa hasta que usted entra al edificio donde trabaja. Entonces él le tira un beso, le da un pequeño saludo, y se va.
Usted es una dama con suerte.
La felicidad inundó a Susana. A pesar de que ella físicamente no podía verle, ella siempre sentía la presencia de Mark.
Ella era bendecida, tan bendecida, porque él le había dado un regalo más poderoso que la visión, un regalo que ella no necesitaba ver para creerlo:
El regalo de amor que le pudo traer luz, donde existía oscuridad.

Autor desconocido

jueves, 27 de diciembre de 2012

TÚ Y YO



Explosión de amor. Recuerdos en la piel. 
Silenciar el dolor. Deseos que devoran el alma. 
Arder en pasión. El camino hacia la gloria. 
Locura en tus brazos. Delirio de enamorados. 
Atardeceres buscados. Expresión incontenible. 
Libertad de sentimientos. Tributo de amor. 
Miradas cómplices y seductoras. Sed de besos. 
Luz en la oscuridad. Respiración en el silencio. 
Pensamientos intensos. Rosas en el viento. 
Caminos señalados. Misterios por descubrir. 
Vidas cruzadas. El sabor de una lágrima. 
Nostalgia inacabada. La verdad y su razón. 
Cuerpo con cuerpo. El silencio de un amor. 
Manos entrelazadas. Pecados del corazón. 
Palabras de aliento. Tempestad en la calma. 
Soledad y miedo. Noches de deseo. Tú y yo.

NIKA 

SUEÑO DE AMOR


Cuando mi mirada se pierde en la lejanía, me abrazo a mis cosas y te sueño despierta, pronuncio un "Te Amo" esperando que tú lo sientas.

Mientras tú... allí donde estás piensas en mi, yo desde aqui tejo nuevas ilusiones para darte mañana. Esa es mi labor, nunca dejar de soñarte... ni de amarte.

Mi ilusión es llegar a ti, acercar esas distancias, disfrutar de la fragancia de tu piel, embriagarme de tus besos y culminar este amor. Muchos son los pensamientos que golpean mi mente...

Taciturna y callada... sólo contemplo, medito, suspiro y me lleno del recuerdo de tus besos distantes, de tus detalles de amor, esos que me hacen amarte cada día más.

Mis sueños me llevan a ti y... me haces crear un mundo especial donde solo tenemos cabida los dos.

Llegaste a mi vida para refugiarme en tus brazos... y no necesito soñarte, pues eres parte de mi.

Sólo letras de amor... sólo letras, no quiero que una imagen desvie tu atención, sólo quiero que leas cada una de mis palabras, para que se impregnen en tu corazón, en tu alma, en tu ser y... sientas los besos que entre líneas voy dejando para ti.

Desde siempre te he esperado y así lo seguiré haciendo. Es una promesa de amor que va acompañada de mi corazón.

NIKA

miércoles, 26 de diciembre de 2012

LA LUNA Y EL SOL




Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez se enamoraron perdidamente y desde ahí comenzaron a vivir un gran amor.
El mundo aun no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio un toque final… ¡el brillo!
Dios decidió que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche y por ese motivo estarían obligados a vivir separados.
Ambos fueron invadidos por una gran tristeza y cuando se dieron cuenta que nunca más se encontrarían…
La LUNA fue quedándose cada vez más triste. A pesar del brillo dado por Dios, ella se sentía sola.
El SOL a su vez, había ganado un titulo de nobleza “ASTRO REY” pero eso tampoco le hizo feliz.
Dios viendo esto los llamó y les explicó:
Tú, LUNA, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías.
En cuanto a ti SOL, mantendrás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminar la Tierra durante el día, darás calor al ser humano y solo eso hará a las personas más felices.
La LUNA mas triste se puso con ese cruel destino y lloró amargamente y el SOL al verla tan triste, decidió que no podría ser débil, ya que debía darle fuerzas y ayudarla a aceptar lo que Dios había decidido.
Aun así, el estaba tan preocupado que decidió pedirle algo a Dios:
Señor, ayúdale a la LUNA por favor, es mas frágil que yo, no soportará la soledad…
Y Dios… en su gran compasión… creó las estrellas para hacerle compañía a la bella LUNA.
La LUNA siempre que esta muy triste recurre a las estrellas que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.
Hoy ambos viven así… separados, el SOL finge que es feliz, y la LUNA no puede disimular su tristeza.
El SOL arde de pasión por ella y ella vive en las tinieblas de su pena.
Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo logró… porque es mujer y una mujer tiene fases… Cuando es feliz, consigue ser llena, pero cuando es infeliz es menguante, ni siquiera es posible apreciar su brillo.
LUNA y SOL siguen su camino. El solitario pero fuerte y ella, acompañada de las estrellas, pero débil.
Los hombres intentan constantemente conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás ha conseguido traerla hasta la tierra, nadie realmente ha conseguido conquistarla por más que lo intentaron.
Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese realmente imposible, ni siquiera el de la LUNA y el SOL… fue en ese instante cuando El creo el Eclipse.
Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos momentos que les fueron concedidos y que tanto cuestan que sucedan.
Cuando mires al cielo, a partir de ahora y veas que el SOL cubre a la LUNA es porque el SOL se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de Eclipse.
Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.
Ahora ya sabes… esta es la bella historia del SOL y la hermosa LUNA, esa historia que fue capaz de erizar tu cuerpo al pensar que puede ser tu historia de amor...


Autor desconocido

lunes, 24 de diciembre de 2012

UN MAR DE LÁGRIMAS



Hoy necesito llorar. Vaciar el alma a través de las lágrimas. Quitar esa presión que me encoje el pecho. Romper a llorar como nunca nadie antes ha llorado, hasta llegar a secar la última gota de agua de mi cuerpo. Dejar que resbalen con mis lágrimas todo tipo de sentimientos que duelen en el corazón. Llueve en mi interior. Mis ojos se han nublado, me hace falta calor. No puedo alcanzar mi vida. Las lágrimas son gotas de emoción, sentimiento y dolor. Hoy, necesito llorar para poder respirar. Llorar para limpiar mi alma y desahogar a mi corazón. Hoy, necesito tantas cosas… que solo me queda llorar.

NIKA